viernes, 5 de marzo de 2010

Hablar correctamente

Esta anécdota la protagonizó un hombre muy diferente, el humorista, periodista, político, senador y sobre todo un gran humanista brasileño, Aparicio Torelly Aporelly, más conocido en su patria como El Barón de Itararé, fallecido hace ya varias décadas, cuando joven, este Barón de Itararé, cometió el error de estudiar medicina, por complacer a su familia.Pero esos estudios terminaron cuando ocurrió lo siguiente, lo cual es absolutamente cierto.Un día un profesor que lo detestaba por sus bromas, le preguntó:Torelly, ¿cuántos riñones tenemos?Aparicio le respondió con una sonrisa: Cuatro!¿Cuatro? Dijo incrédulo el profesor. Y para saborear su victoria le dice a su ayudante: Traiga pasto, porque tenemos un burro en la sala de clases.Pero el insolente alumno tampoco se quedó callado: Y a mí que me traiga un café.El catedrático, furioso, lo expulsó del aula para siempre. Aparicio Torelly, agarró sus libros sin enojarse y cuando ya iba para afuera se dio vuelta y con su eterna sonrisa dijo bien fuerte:“Usted me preguntó cuántos riñones tenemos. Tenemos es la primera persona plural del verbo tener. Y nosotros tenemos cuatro riñones, dos usted y dos yo. Hasta luego, que le aproveche el zacate.”Aunque el barón de Itararé se dio cuenta a tiempo que la medicina no era para él, se fue dejando en claro que para triunfar en la vida no basta con ser experto en un tema, también hay que saber expresarse con corrección.

19 comentarios:

Guillermo Ruizlimón - artista visual dijo...

¡¡Muy bueno!! Este me encantó. Un beso.

veronica dijo...

es una gran anegdota, llene de enseñanza y aprendizaje, pienso que el Barón de Itararé era un hombre mucho muy inteligente con un gran humor.

Rima dijo...

Gracias por tu comentario Verónica, efectivamente, si siguieramos la lógica del lenguaje, hablaríamos de otro modo. Saludos.

Saori Kido dijo...

Excelente anecdota! muy aleccionadora

Rima dijo...

Gracias Saori, por tu comentario, esta clase de anécdotas nos dan cuenta de la importancia del lenguaje... Saludos. Rima

Educando con las TIC dijo...

Verónica, disculpa mi impertinencia, no es con ánimo de crítica, pero me imagino que fue un error de digitación cuando escribiste anégdota con "g", lo correcto es "anécdota". Gracias por entender.
Raúl

Anónimo dijo...

excelente anécdota, nos enseña a hablar con propiedad. Y excelente corrección el castellano se escribe y pronuncia igual.

Anónimo dijo...

Nadie de aca habla castellano(el leguaje de castilla), nosotros hablamos español...jejeje

Mizuali-nee dijo...

Mas que enseñarnos a hablar correctamente, me ha mostrado que tampoco la medicina es para mi, soy estudiante de medicina y con esta anecdota muy curiosa, puedo decir que al igual que Aparicio Torelly o mejor conocido como Barón de Itararé estoy a tiempo de dejar la medicina.

Anónimo dijo...

muy buena anecdota, veronica no es por el afan de criticar pero " mucho muy inteligente" no es correcto ya que estas usando la palabra mucho lo cual se refiere a demasiado al igual qe muy & la sintaxis en este caso no seria correcta gracias

Anónimo dijo...

Me encanto la anecdota!
Creo que no se refiere sólo a hablar correctamente, sino que intenta demostrar que no hay que subestimar a nadie o tratarlo mal por ignorar algo, ya que todos nos podemos destacar en algo, si nos dan la oportunidad.

Luna

Anónimo dijo...

Verónica, se ve que hay mucho catedrático en esta web (teclea más despacio). Un saludo, rafa.

Anónimo dijo...

Ja ja ja! ! ! Se la agarraron todos con Verónica! aprovechando la enseñanza que ha dejado la anecdota aplicandosela a ella!!
Que malos! Pero que razón tienen!
jajaja!
Saludos!

Anónimo dijo...

Tenemos creo que es correcto ya que se refiere al hombre como especie pero dejo en claro algo mas importante, no quería estudiar medicina y estaba ocupando un espacio que otro tal vez aprovecharía mejor tal vez en preguntar algo tan báscio estaba buscando que el estudiante despertara a su verdadera vocación, lo que mas necesita la sociedad un político y humorista.

Anónimo dijo...

Es interesante ver como se lanzan sobre el profesor por una respuesta absurda del alumno. Si, absurda, no viene al caso la respuesta. Si el profesor hubiera preguntado"Cuantos riñones tenemos tù y yo"; esa hubiera sido la respuesta correcta. Pero al no haber especificado a quien se referìa, entonces es una pregunta genèrica que bien puede ser la especie humana e incluso los mamìferos.
Yo la calificarìa una respuesta grosera y mal intencionada. No sabìa que existiò èsta persona pero me da la impresiòn que sus "chistes" serìan como de la mayorìa de los còmicos, haciendo escarnio de los demàs.

Anónimo dijo...

Excelente

Jorge Luis dijo...

Todos somos ignorantes porque siempre ignoramos algo y eso no es pecado, el pecado está en tener el conocimiento y ser egoísta para compartirlo o para corregir humildemente al que se equivoca.

Ayorvis Ortega dijo...

Excelente! Cuan valioso aporte con su propia experiencia

Ayorvis Ortega dijo...

Excelente! Cuan valioso aporte con su propia experiencia