
Siempre será un gusto anunciar la apertura de una nueva librería en nuestra ciudad. Aquí les pongo la invitación...



Me llegó esta anécdota, que quiero compartir con ustedes:
¿Saben ustedes la diferencia que existe entre 'tú' y 'usted'?
Les envío un pequeño ejemplo que los ilustrará muy bien acerca de la diferencia.
El director general de un banco se preocupaba por un joven director
estrella que después de un período de trabajar junto a él, sin parar nunca,
ni para almorzar, empieza a ausentarse al mediodía. Entonces el director
general del banco llama al detective privado del banco y le dice:
-"Siga a López una semana entera, no vaya a ser que ande en algo malo o
sucio".
El detective cumple con el cometido, vuelve e informa:
- López sale normalmente al mediodía, toma su coche, va a su casa a almorzar, luego le hace el amor a su mujer, se fuma uno de sus excelentes habanos y vuelve a trabajar.
Responde el director:
-¡Ah, bueno, menos mal, no hay nada malo en todo eso...-
Luego el detective pregunta:
-¿Puedo tutearlo, señor?'
Sorprendido, el director responde:
-Sí, cómo no
Entonces, el detective le dice:
-Te repito: López sale normalmente al mediodía, toma tú coche, va a tú
casa a almorzar, luego le hace el amor a tu mujer, se fuma uno de tus
excelentes habanos y vuelve a trabajar-
¡VIVA LA GRAMÁTICA!
Hacemos listas para todo: para el mercado, cosas por hacer, por arreglar, por ver; cosas que queremos hacer antes de morir; lugares a donde ir; que conocer. En esta ocasión les doy a conocer un libro de Umberto Eco, conocido por su "Semiótica General", pero también por novelas como "El Nombre de la Rosa" o "La misteriosa llama de la reina Loana", que también se las recomiendo porque maneja el concepto de la memoria semántica. Bueno, pues el libro se llama "El vértigo de las listas" y es editado por Lumen. En este libro podrás encontrar conceptos como la "lista visual" que pone su atención en el concepto de las artes plásticas, la expresión y la enumeración de los elementos que conforman a una pintura como el "Tríptico del Jardín de las Delicias" del Bosco, o aquellas en donde los actores son tantos que más pareciera una lista indecifrable que una pintura representando un hecho histórico: ver el "Martirio de los diez mil cristianos" de Durero. Cito una nota que encontré y que describe la intención de este libro:
Una de mis grandes inquietudes ha sido leer libros que yo llamo "los otros libros", esos que nos enriquecen para el trabajo cotidiano de diseño. En esta ocasión, les quiero recomendar otro de mis encuentros fortuitos: "Casos de comunicación y cosas de diseño" del autor de "Diseño.com", Néstor Sexe. El autor se enfoca en el diseño textil, que es el área que él maneja, pero me parece que muchos de los conceptos de este libro se pueden aplicar a cualquier disciplina del diseño.
Esta anécdota la protagonizó un hombre muy diferente, el humorista, periodista, político, senador y sobre todo un gran humanista brasileño, Aparicio Torelly Aporelly, más conocido en su patria como El Barón de Itararé, fallecido hace ya varias décadas, cuando joven, este Barón de Itararé, cometió el error de estudiar medicina, por complacer a su familia.Pero esos estudios terminaron cuando ocurrió lo siguiente, lo cual es absolutamente cierto.Un día un profesor que lo detestaba por sus bromas, le preguntó:Torelly, ¿cuántos riñones tenemos?Aparicio le respondió con una sonrisa: Cuatro!¿Cuatro? Dijo incrédulo el profesor. Y para saborear su victoria le dice a su ayudante: Traiga pasto, porque tenemos un burro en la sala de clases.Pero el insolente alumno tampoco se quedó callado: Y a mí que me traiga un café.El catedrático, furioso, lo expulsó del aula para siempre. Aparicio Torelly, agarró sus libros sin enojarse y cuando ya iba para afuera se dio vuelta y con su eterna sonrisa dijo bien fuerte:“Usted me preguntó cuántos riñones tenemos. Tenemos es la primera persona plural del verbo tener. Y nosotros tenemos cuatro riñones, dos usted y dos yo. Hasta luego, que le aproveche el zacate.”Aunque el barón de Itararé se dio cuenta a tiempo que la medicina no era para él, se fue dejando en claro que para triunfar en la vida no basta con ser experto en un tema, también hay que saber expresarse con corrección.
Un alumno de la maestría en Ciencias del Hábitat me mostró un libro sobre semiótica que me pareció digno de ser recomendado. Uno de los problemas con esta materia es que nos cuesta trabajo entender para qué nos sirve, cómo podemos utilizar tantos términos duros en nuestra profesión, así que lo recomiendo ampliamente. Les dejo la reseña del libro: